Mejores técnicos para una mejor realidad

SALA DE PRENSA

La promoción de los que no se rindieron

Por CATHERINE PIÑA 

Quienes han tenido que atravesar la COVID en medio de sus planes de estudio han mostrado una resiliencia y un manifiesto deseo de completar sus programas por encima de todas las vicisitudes.  Por ellos vale la pena luchar por un sistema educativo cada vez más robusto.

El pasado miércoles 27 de octubre el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) celebró una graduación que permitió a casi 154 mil personas obtener un título. De estas personas, unas 2,000 pueden ahora anexar a su curriculum vitae un título de Técnico o Maestro Técnico y el resto, un certificado que hace constar que obtuvieron una formación en algún programa.

Confieso que lloré mares en la graduación, a pesar de que llorar no es algo que hago ni a menudo ni con facilidad. Se me removieron las emociones cuando me situé en las condiciones por las que tuvieron que pasar los más de 2,000 ciudadanos y ciudadanas que transitaron por itinerarios formativos de dos años en plena de pandemia, tomando nada más y nada menos que un programa diseñado para desarrollar destrezas a través de prácticas formativas presenciales.

Imaginé el reto que tuvo que significar para cada participante mantenerse dentro del programa en las situaciones que la COVID-19 nos impuso:  salir de su zona de confort para abrazar la virtualidad, utilizar la tecnología en nuevos formatos, adaptarse a los estrictos protocolos de bioseguridad que son obligatorios en  los talleres de formación, ajustar sus mecanismos de traslado a las restricciones de transporte que trajo la pandemia, enfrentar las consecuencias de la disminución de ingresos, responder a situaciones familiares y de salud y a las pérdidas de seres queridos.

La vicepresidenta ejecutiva de la AIRD, Circe Almánzar, les llamó “la promoción de los que no se rindieron”, y al estar delante de ellos me preguntaba cuánta voluntad y resiliencia se requiere para mantenerse dentro de un programa de formación ante tantas situaciones en contra. ¿Será que están conscientes del valor de la educación, del valor de aprender y de la importancia de formarse? ¿Será que cada uno de esos graduandos y graduandas confía en que detrás de los programas que se ofrecen para educarles y formarles hay un futuro de oportunidades?

“Estamos muy orgullosos de ustedes”, les dijo el ministro de Trabajo Luis Miguel De Camps, y todos aplaudimos porque era la única forma disponible de decirlo con él, aunque a mí me pareció insuficiente y me quedé con la sensación de que mi alma necesitaba decirlo más fuerte y de más formas. Y lo mismo creo que les pasó a más personas.

Por los más de 150,000 participantes del sistema de formación, los casi 600 mil que se encuentran matriculados en educación superior y los 2.8 millones del sistema educativo, vale la pena redoblar los esfuerzos que hacemos por brindar una educación y formación de calidad y por fortalecer el entramado productivo de la República Dominicana.

Al ver el discurso del presidente Abinader del mismo miércoles 27, en la noche, y escucharlo decir: “Las posibilidades de la República Dominicana son enormes, pero los necesito a todos ustedes conmigo para sacar este país adelante”, pensé en educación, formación, empleo, emprendimiento, calidad, productividad y competitividad. Aunque parecerían fines en sí mismos, funcionan conectados por el principio de vasos comunicantes y solo pueden crecer a medida que el resto lo hace también.

Vamos a empujar todos juntos.  A una

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